Contratación TIC

La Comisión Europea señala un nuevo riesgo de la contratación pública: el lock-in de la IA

6 minutos de lectura
26 de agosto de 2026

Durante años, cuando hablábamos de vendor lock-in en contratación pública de tecnología, pensábamos casi exclusivamente en la nube.

La preocupación era conocida: ¿será posible cambiar de proveedor al finalizar el contrato? ¿Podremos recuperar los datos? ¿Cuánto costará migrar los servicios?

Sin embargo, la Comisión Europea acaba de ampliar esa perspectiva.

El Cloud & AI Study, publicado el pasado 11 de agosto identifica una realidad mucho más amplia. La dependencia tecnológica ya no afecta únicamente al proveedor cloud. También puede producirse a lo largo de toda la cadena de valor de la inteligencia artificial.

Y este cambio de enfoque tiene importantes consecuencias para la contratación pública.


Un estudio que anticipa la futura regulación europea

Conviene empezar por una aclaración importante. El Cloud & AI Study no es un reglamento, ni una directiva, ni una guía vinculante.

Se trata de un estudio encargado por la Comisión Europea para analizar el estado del mercado europeo del cloud y la inteligencia artificial y aportar evidencias que sirvan de base para la futura propuesta legislativa conocida como Cloud and AI Development Act (CADA).

Aunque no establece obligaciones jurídicas, sí revela cuáles son las principales preocupaciones de la Comisión y hacia dónde puede evolucionar la regulación europea durante los próximos años.


Europa reconoce una dependencia tecnológica creciente

El estudio identifica dos grandes problemas.

Por un lado, la limitada disponibilidad de capacidad de computación en Europa.

Por otro, la escasa adopción de soluciones cloud e inteligencia artificial en determinados sectores, incluido el sector público.

Entre las causas que explican esta situación, la Comisión destaca varios factores:

  • una elevada concentración del mercado en grandes proveedores no europeos;
  • la integración creciente entre infraestructuras, plataformas y servicios de IA;
  • las dificultades para cambiar de proveedor;
  • la fragmentación regulatoria y de los requisitos de contratación;
  • la limitada interoperabilidad de determinadas soluciones.

En definitiva.

Europa considera que la dependencia tecnológica constituye un riesgo estratégico para su competitividad y para su autonomía digital.


El vendor lock-in ya no termina en la nube

Esta es, probablemente, la principal aportación del estudio.

Hasta ahora, el debate sobre el vendor lock-in se centraba casi exclusivamente en la infraestructura cloud.

Sin embargo, la inteligencia artificial introduce nuevos puntos de dependencia.

Aunque el estudio no enumera expresamente cada uno de ellos, su diagnóstico permite comprender que el riesgo puede extenderse a numerosos componentes tecnológicos, entre ellos:

  • modelos fundacionales;
  • interfaces de programación (APIs);
  • plataformas de entrenamiento;
  • bases de datos vectoriales;
  • unidades de procesamiento gráfico (GPU);
  • formatos propietarios para modelos y configuraciones.

La dependencia tecnológica deja así de ser un problema de alojamiento para convertirse en un problema de ecosistema.


La contratación pública también debe adaptarse

El estudio no contiene instrucciones para redactar pliegos.

Tampoco establece nuevos requisitos de contratación.

Sin embargo, su diagnóstico invita a reflexionar sobre cómo deberían evolucionar las licitaciones de servicios cloud e inteligencia artificial.

Si la dependencia tecnológica ya no afecta únicamente a los datos, probablemente los pliegos tampoco deberían limitarse a exigir su portabilidad.

Cada vez resultará más relevante analizar cuestiones como:

  • la exportación de modelos y configuraciones;
  • la interoperabilidad efectiva de las APIs;
  • el uso de formatos abiertos;
  • la identificación de subencargados;
  • la jurisdicción aplicable;
  • los costes de salida (exit costs);
  • los planes de reversibilidad;
  • la posibilidad de migrar cargas de IA sin pérdida funcional.

Estas medidas no vienen impuestas por el estudio.

Son implicaciones prácticas que pueden deducirse de su diagnóstico y que pueden contribuir a reducir los riesgos de dependencia tecnológica.


Mucho más que centros de datos

La Comisión deja de hablar únicamente de infraestructura cloud e introduce un concepto mucho más amplio: (computational capital).

La capacidad de computación pasa a considerarse un recurso estratégico para el crecimiento económico, la innovación, la prestación de servicios públicos y la resiliencia tecnológica de la Unión Europea.

No se trata únicamente de construir más centros de datos.

Se trata de garantizar que Europa disponga de la infraestructura necesaria para desarrollar y utilizar inteligencia artificial en condiciones de autonomía, seguridad y competitividad.


Reflexión final

Durante años hemos asociado el vendor lock-in al riesgo de no poder cambiar de proveedor cloud. La Comisión Europea plantea ahora un desafío mucho más amplio.

La dependencia tecnológica puede encontrarse también en los modelos de inteligencia artificial, las plataformas de entrenamiento, las APIs, las herramientas de operación o las infraestructuras necesarias para ejecutar esos modelos.

Si la contratación pública quiere reducir realmente la dependencia tecnológica, la reversibilidad ya no podrá limitarse a recuperar los datos.

También deberá garantizar que las organizaciones puedan recuperar su capacidad para seguir utilizando la inteligencia artificial con otro proveedor cuando el contrato llegue a su fin.


Documento de referencia

Cloud & AI Study. — Comisión Europea. Julio de 2026.

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